"Yo personalmente no me siento más cerca de una tumbadora que de una guitarra eléctrica. La verdad es esa. ¿Por qué tengo que mentir? ¿Por qué tengo que hacerme el latino que mueve caderas si yo no viví así nunca?"
Gustavo Cerati, 1993.
He estado reacio a comentar sobre la presentación de Benito Martínez Ocasio (Bad Bunny); sin embargo, dado todo el ruido que ha generado entre lovers y haters, voy a dar mi opinión desde mi contexto: soy latinoamericano y caribeño, cantante de Ópera y profesor de canto.
Desde el punto de vista del espectáculo, lo considero extraordinario. Es dinámico, rápido y musicalmente un genuino caribeño de un ritmo desbordante. La participación de invitados como Ricky Martin y Lady Gaga fue de primera, como era de esperarse. Con respecto a los detractores del "Conejo Malo" —la mayoría desconocedores del instrumento de la voz— que opinan que no canta, lamento comunicarles que su registro y manejo del mismo supera el del común de los cantantes populares. Posee un registro amplio, manejo del vibrato y una afinación que es algo muy poco común entre los vocalistas del género urbano. Benito ha demostrado en varias ocasiones que sí puede cantar sin Auto-Tune.
En cuanto a que no se le entiende casi nada, es cierto; pero es parte de su personaje. Podría mencionar a varios famosos en la misma línea: Ozzy Osbourne, Shaggy y Sean Paul, así como al mismo Bob Dylan y Jimi Hendrix. Les invito a que escuchen a Dylan en Subterranean Homesick Blues —uno de mis grandes y admirados vocalistas— y después hablamos.
La sexualización y el rol de género
Abordando este punto desde una visión laica y fuera de la ética religiosa, considero que el tema de la sexualización y la presunta misoginia debe entenderse como un contenido lírico dirigido a adultos. El juego aquí se plantea desde la igualdad entre hombre y mujer, quienes se ven a sí mismos para un mismo fin, rasgando el velo impuesto por el machismo. Son hombres y mujeres "perreando" al unísono donde la mujer decide conforme a su capricho. Hay una igualdad de roles.
Sobre la misoginia, creo que sería conveniente consultar a las mujeres en su totalidad. Veo que una inmensa mayoría de féminas se conectan con el artista, mientras que la mayoría de sus detractores son hombres. En este punto, considero que son las mujeres quienes tienen la palabra final.
El mensaje: ¿Identidad o Arquetipo?
Aquí entramos en lo espinoso. El arte Pop admite todo mientras venda; no hablamos de Ópera, Rock o música tradicional donde prevalecen el concepto y la estética. Lo transgresivo y lo absurdo caben como componentes, y ahí entra la libertad individual de escoger si nos gusta o no.
Sin embargo, con respecto a su mensaje, no me sentí identificado. El uso del cañaveral, los sombreritos y los machetes refuerzan la visión de una "América bananera" que nos sumerge en una estética de la primera mitad del siglo XX que aún no superamos. Como hispano, me siento identificado como un asimilado en una sociedad multicultural; alguien que se siente orgulloso de su origen pero que entiende el pacto de una nación grande que cobija.
El negacionismo a la integración por parte del latinoamericano es inmenso y nos lleva al ghetto, a una ausencia de identidad que no se solventa con canciones o coritos. El problema está en ese hispano, no en el estadounidense. Como bien decía Cerati, no tenemos por qué "hacernos los latinos" para encajar en un molde folclórico si esa no es nuestra realidad.
Benito cumplió exitosamente su objetivo ante un público estadounidense que se vio "asaltado" por esta estética, pero no hay insurgencia ni protesta real cuando sales de un espectáculo con el bolsillo roto por el costo del billete obtenido. El tema político trascendió sobre el artístico. Gritar que "todos somos Benito" o emocionarse con una letanía de países —recurso usado hace 50 años por Rubén Blades— demuestra que seguimos atrapados en el mismo conflicto de identidad frente al "tiburón" estadounidense.
Como cantante de ópera y profesor, reconozco en Benito Martínez una capacidad vocal que desafía el prejuicio; el instrumento está ahí, afinado y vibrante. Sin embargo, me pregunto si este éxito global es una liberación o una nueva forma de asimilación al estereotipo que el mercado espera de nosotros. Mientras sigamos negados a la evolución y abrazados al arquetipo, seguiremos divididos. Es vital contener la emoción y hacer una introspección profunda.
Quo Vadis, Hispanidad?
Por. Dr. Fernando Rivas Mejías
Foto. Cortesía

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